La condena

Veinticuatro horas de locura, comida, alcohol y pólvora que se cierran de un carpetazo hasta el próximo año. Se cierran dejando atrás, consumiéndose en los rescoldos de las hogueras, los malos augurios, los malos espíritus y algunos malos recuerdos, los buenos los meto en la mochila junto el año recién cumplido, ... No pude reprimirme, tuve que despedir mi mejor día del año con un buen cigarro, como si de mi hoguera particular se tratara, a cada bocanada repasaba el año transcurrido, a cada bocanada me sentía mas ligero, en cada una me sentía mejor. Nunca me ha importado cumplir años, lo malo es el día después, únicamente el día después, se parece demasiado a una condena: Cincuenta años y un día...
Petons, una abraçada i a esperar la perpetua...
Juanma
0 comentarios