AmoraImagina que lo conseguirás... |
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Palabras![]() Palabras... Amora Una estrella![]() En el cielo estrellado Una estrella brilla más Es la estrella que te falta Es la estrella que no está
Con su brillo vibras, No dejas de pensar Sueñas con su belleza Con tus recuerdos Que no quieres olvidar
Impotencia y rabia sientes Ya no puedes ni gritar Tanto dolor acumulado No te deja reflexionar
Reaccionas y la llamas Ven mi estrella Deja que te vea pasar La vida sigue Déjame caminar No dudes, en mí seguirás Acompáñame Y ayúdame A buscar mi nuevo lugar
Amora
Lo bueno si breve![]() Lo bueno si breve, sabio dicho como tantos existentes, pero que difícil cumplirlo a veces, sobre todo cuando algo te gusta en demasía o encuentras un momento mas especial que otros, y ¡¡¡ como no!!! si estás con alguien realmente importante. En una ocasión alguien me dijo que al ser niño recibía cachitos chiquitos de una deliciosa tarta que su abuela elaboraba y siempre quedándose con ganas de más protestaba, a lo que su abuela le decía por toda explicación, si os doy menos, al querer más siempre volveréis y tendré la gran satisfacción de veros de nuevo. Abuela sabia pues en su ser y deseo estaba ver a sus nietos y con su actitud seguiría recibiendo sus visitas. Pero es difícil saber donde esta la medida exacta pues no estamos acostumbrados a dejar de hacer algo que nos gusta cuando con ello disfrutamos si forma parte de nosotros, si por ello recibimos una alegría distinta y nos cuesta en ciertos momentos poner en marcha nuestra razón o algo de inteligencia para saber donde está el punto de corte y así poder seguir recibiendo lo mismo cada día y si es posible con más alegría. Difícil es también controlarse cuando compartes algo con los demás, algo que te llena, por lo que sientes, que si en pequeñas dosis sería más apetecible, sin llegar a molestar, haces lo que deseas y no te das cuenta de más. Si comes mucho turrón te puedes empalagar, pero si te encanta tal dulce nunca lo notarás. ¡Que maravilla sería saber dosificar tu turrón de cada día.! Amora. Tengo un amigo ...![]() Tengo un amigo que es especial Yo soy su musa Y él... él es alguien fuera de lo normal Quiso la vida darle otra forma de sentir Le nacía dentro y no sabia como seguir La sociedad no lo comprendería Es más lo señalaría y apartaría Alegando ser un extraño ser De pensamientos y gustos confusos Por no querer los demás entender
Mi amigo es leal, honesto y sincero Lleno de sensibilidad Sabe lo que necesito y lo que quiero Y me habla con tranquilidad Soy su desahogo, su confidente Su hombro, su querida amiga Siempre con una palabra amable me saluda Si estoy ocupada lo comprende y se aleja Quiere que yo este cómoda y feliz Ya sea con él o sin él
Nuestra amistad no tiene escondites Ni tabúes, ni secretos Es una amistad limpia Damos y recibimos la misma sinceridad Comentamos todo tipo de sueños y deseos Él me pide consejo Yo encantada le explico Tantos detalles femeninos Que a él se le escapan Quiere y necesita saber
Tiene muchos amigos Es persona respetable Yo le respeto y guardo su secreto Es su vida y tiene derecho a protegerse Aunque yo creo que no muy tarde su secreto no será secreto Pues estamos avanzando poco a poco en esta sociedad Aprendiendo con la aceptación de todo aquel Que sin sentir ni pensar como uno mismo Tiene tanto derecho a no ser señalado ni pisoteado Y si no comprendido al menos si respetado y aceptado Amora. Abanico![]() Rojo intenso como su sentir, desde niña acariciaba al viento con su suave ir y devenir de su mano, meciéndolo, moviéndolo, saludando sus atardeceres a la puerta de su casa. Era un verano caluroso, ella y su abanico inseparables compañeros, quienes la saludaban, admiraban su abanico tan bonito, tan cuidado.
Habían pasado varias décadas y su abanico no había perdido su color, era el color interior de ella que seguía siendo su fiel compañero en su sentir. Mucho había sufrido por convicciones seguras a un color que vida le dieron, educación, saber estar y un transmitir de lo natural dentro de la libertad. Pero tal color no fue entendido durante mucho tiempo aunque ella nunca escondió su abanico, siendo fuerte y luchadora siguió recibiendo sus aires de libertad, no siempre en el mismo lugar, tuvo que viajar, no huyendo pero si salvando su pensamiento, abanico y color.
Cuando pudo regresar sintió una emoción sin igual llegando a compartir sus ideales y abanico con un sin fin de sentimientos y recuerdos. Felizmente pudo por fin compartir toda una vida con su adorado color.
Amora. La silleta![]() Cuando era pequeña me encantaba sentarme sobre la pierna derecha de mi padre (ya os hablaré de la izquierda) y me entusiasmaba escuchar sus historias. Me hablaba sobre su mili, que yo no entendía, en Figueres y detalles de la guerra, que yo tampoco entendía (de ahí su mal herida pierna izquierda).
Lo que más me gustaba, era cuando me hablaba de un hombre chiquito que tenia su casita en lo alto de un monte cercano a nuestro valle donde vivíamos, tal monte tiene unas ruinas, tal vez árabes, en lo alto, que de lejos tienen forma de sillón, por lo que siempre se le ha llamado a aquel monte la silleta.
Desde nuestra casa de campo se veía perfectamente tal silleta y mi padre solía decir que era la casita del hombrecito que cada noche bajaba del monte y lo visitaba. Solía ocultarse en el bolsillo de la camisa de mi padre, y era tan hábil mi padre que nunca conseguí acercarme a su bolsillo o tocarlo, era parte de su fantasía que yo creyera que tenia un amigo chiquito.
Decía que tal amigo había llegado a tal monte huyendo por unos ideales, por una libertad deseada y necesitada, y decía que al no ser bien entendidas sus ideas, era por lo que en su bolsillito se escondía cada noche para dormir feliz, junto a alguien con quien compartía tales ideas.
A mí me encantaba escuchar a mi padre, lo miraba con los ojos muy abiertos intentando comprender, pero no entendía. Con el tiempo crecí, comprendí, y disfrute con él, con su forma de ser que era la MÍA, con sus ideas que eran las MÍAS, y con su imaginación que es la MÍA.
Amora.
Mi Maestro![]() Hacía muchos meses que no escribía en mi blog. Hoy pensaba en ello y pensaba también en mi Maestro, así pues reanudo mis escritos recordando a alguien muy especial... Mi Maestro ...
Inicio de los años 60, en una escuela privada, era una casa grandísima con distintas habitaciones a modo de clases, Allí fuimos mis hermanas, hermano, y yo durante unos años hasta continuar en el Instituto. Nuestro Maestro, D. Pablo, fue toda una leyenda en el pueblo, muy querido por unos, muy detestado por otros, pero él supo hacer de su forma de ser un arte al enseñar, al transmitir y al querer. No era Maestro, nunca supimos que fue, eso sí, muy inteligente, culto, y con unas ideas entrañables y excelentes que nos hacia llegar a través de su simpatía y amistad. Llegó al pueblo con su esposa y dos hijos, procedentes del Norte, la esposa era la Maestra, pero solo ejerció al principio, llevando luego Él todo aquel alboroto. D. Pablo no era D. Pablo, podía ser Pedro, Antonio o José, llegó a mi pueblo huyendo, habiendo cambiado su identidad, pero solo su nombre cambió para poder vivir en libertad. Los primeros años de colegio fueron tranquilos, pero llegó el momento que alguien se enteró de su identidad falsa, y que al ser anarquista o comunista, muchos pensares de pueblo con miedo y sin saber, sacaron a sus hijos de la escuela pensando seria lo mejor, Con D. Pablo nos quedamos muy poquitos, y durante un año o dos, dábamos clases todos juntos de todas las edades, sin llenar ni siquiera una sala de la escuela. D. Pablo nos tomo un cariño especial a mis hermanos y a mí, nunca faltamos a la escuela, éramos felices con él, aprendimos de todo un poco, no solo de los libros sino de su sabiduría también. A modo de juegos nos enseñaba los grandes valores de la vida, nos explicaba la importancia de la libertad, el respeto y el saber estar, diciendo en todo momento que nunca debíamos dejarnos dominar por el egoísmo, la envidia o los celos, que nada bueno nos traería aquello. Yo lo recuerdo con mucho cariño, mucho de lo que hay en mi se lo debo a el. Tuve suerte en mi infancia con mi familia y con él. Tal vez por ello soy como soy y feliz me siento por ello. Dentro de mi poquito saber, también me dedico a la Enseñanza y en mi modo de enseñar, Mi Querido D. Pablo tiene mucho que ver. Desde aquí a D. Pablo y a muchos como él quiero dar las gracias por haberme enseñado a sentir, pensar y vivir en LIBERTAD.
Amora. Mi Rosa por tu Libro![]() Quiero tu rosa recibir Bar Acracia![]() Amanecía y las primeras luces se encendían en un pintoresco lugar situado en el casco antiguo de la ciudad. El Bar Acracia había sido visitado durante más de cien años por gentes muy dispares, desde jóvenes hasta octogenarios. Siempre había algo en el bar Acracia que llamaba la atención de la población.
Es un bar que tiene mucha historia en sus paredes, muchas palabras habladas, muchas otras escritas y otras interpretadas y cantadas.
Al fondo, según entras a la derecha, tras un semicírculo se encuentra una parte del bar muy acogedora con un piano, saxo, batería, guitarra, micrófonos, altavoces y banquetas y detrás de todo ello una gran cortina roja por donde entran y salen un grupo de jazz que actúa cada sábado noche. En sus tiempos esta parte del bar fue un teatro donde se representaban obras ya escritas y otras inventadas en el momento para sus clientes.
Al otro lado del bar, justo enfrente del teatro y con otro semicírculo igual se encuentra la barra desde donde generación tras generación de la misma familia ha servido todo tipo de bebidas frías y calientes además de comidas caseras para sus clientes. Las mesas en el centro son de madera y mármol blanco sobre ellas, el mismo mármol que cubre toda la barra y que algún que otro roce tiene después de tantos años.
Al entrar, la mirada se pierde tras la barra y en una pared inmensa que no hace falta pintar pues está llena de cuadros y fotografías de todas las gentes que han pasado por el lugar, con dedicatorias y fechas, desde unas letras de Machado hasta un dibujo de Picasso, pasando por la sonrisa fotografiada con puro de Hemingway. Todo ello sobre una chimenea que siempre está encendida.
En el bar se sigue jugando al dominó que cobra un sonido especial sobre esas mesas centenarias de mármol, al tiempo de dialogar sobre cualquier acontecer del día e incluso asegurar si saldrá el sol o la lluvia lo esconderá el siguiente día.
Al entrar, a la derecha te encuentras con otra pared inmensa, que la imaginas pues no la ves ya que sobre ella, desde el suelo hasta el techo, hay una librería donde puedes encontrar todo tipo de libros de poesía, prosa, ensayos de todos los tiempos y cuyos libros son de propiedad de todos cuantos visitan el bar.
Por el módico precio de un café puedes acompañarte con un libro si solo estás y si el tiempo es escaso puedes llevarte tal libro contigo y devolverlo una vez leído, no sin antes dejar una nota en su hueco de la librería con el nombre de quien lo está utilizando. Hay épocas del año, sobre todo durante el curso universitario, que la librería está decorada por notas de todos los colores y tamaños anunciando donde se encuentran los libros.
A los jóvenes les gusta entrar en el bar, también a los mayores, y al encontrarse en un céntrico lugar de la ciudad muchos son los clientes que comparten tal agradable lugar. Es muy acogedor y sin prepararlo siempre se organiza una tertulia que puede ser de cualquier tema, según el día, los ánimos o los clientes del momento. Amora.
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